Emilia era una niña muy alta, feota, muy trabajadora y la pequeña de seis hermanos. El padre Pepe, desapareció una tarde de borrachera y se quedó a vivir con una gitana guapa del Sacromonte, hasta que la gitana encontró otro más rico y más joven.

La familia de Emilia provenía de Romilla (el pueblo de Pepe el Romano, el de La Casa de Bernarda Alba) su madre Angustias también era Romana, era así como llamaban a los nacidos en ese pueblo que antes se llamó La Pequeña Roma en época de los reyes católicos.

Como después de la guerra la vida no era como uno se esperaba, a esta muchacha de aspecto casi varonil y a todos los niños y niñas de su generación, el cura del pueblo les propuso ordenarse en los conventos y así poder tener posibilidades de estudios y quitar una boca a las empobrecidas familias. Emilia no tenía vocación ninguna pero era consciente que no se sentía igual, que además podía ayudar en casa, sus hermanas mayores estaban sirviendo, sus hermanos estaban en el ejército y ella no vio más futuro que el de ser monja a su pesar.

Camino del convento donde tenía que hacer el noviciado, se sentó a su lado una chica del pueblo de al lado, Ambróz, y en el camino establecieron una amistad bastante buena. Durante el noviciado no se separaron Jamás, hasta que la madre superiora detectó algo diferente en esa relación. Las separó a conventos diferentes (Málaga para Emilia, Granada para Rosario) confirmaron sus votos y se hicieron monjas, ella tomó el nombre de su madre y como nació el día de Las Cruces de Mayo, adoptó Cruz, así nació y se casó con Dios con el nombre de Sor Angustias de la Cruz. La relación entre ella y Rosario no desapareció porque como toda la generación de sus pueblos eran curas o monjas tenían contactos con antiguos vecinos o primos, un primo cura de Rosario estaba entre los dos conventos, venía a hacer misa los sábados a uno y los domingos al otro.

Rosario, más viva que Emilia, le contó la historia de amistad que se creó en el autobús hacía el convento, y como Emilia estaba de clausura no podía recibir ni una nota de los familiares, solamente si fuera alguna defunción, el confesor de ambas les propuso pasarse cartas a través del misal que él llevaba, y así, durante casi ocho años, las cartas iban y venían a través del correo secreto del misal.

En el 67 su madre Angustias (Mamangustias para nosotros) murió haciendo la maleta para venir a ver a su primer bisnieto Joan-manuel, ella pidió bula para poder salir y Rosario permiso para ir a su pueblo. Se reencontraron y tras ocho años de amorosas misivas y con la muerte de la única persona a la que Emilia no quería hacer daño, decidieron dejar los votos y huir a Barcelona donde estaban la mayoría de sus hermanos. Emilia era enfermera en el convento y Rosario modista, buscaron trabajos en la ciudad condal y vivieron felices sin represalias hasta que la muerte llegó a Rosario. Emilia siguió más años viva y murió en el 2006. No están enterradas juntas porque Rosario fue enterrada en Ambroz en el cementerio donde estaban los suyos y Emilia quiso ser incinerada y que se esparcieran sus cenizas entre la Barcelona que la acogió (le dio una vida feliz) y otra parte en la tumba de su madre a la que prometió no dejarla nunca. Esta es mi amazona, mi tía-abuela Emilia, Sor Angustias de la Cruz.

Emilia Roldán Galindo, convertida en Sor Angustias de la Cruz, fotografiada a mediados de 1960 (Cúller-Vega, Granada).

Enviado por: Joan-manuel Espinosa López (Barcelona).

@joanmabcn

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